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martes, 26 de marzo de 2024

Dolor sordo

Somos sensibles al dolor
de los cuerpos cerrados,
ese que atraviesa nuestra piel
y se queda rezagado
en posición de defensa
entre nuestros costados.

Pero olvidamos hábilmente 
el lejano sufrir del otro,
ese que no nos duele
ese que no nos pertenece
ese dolor que nace en cuerpo ajeno.

Y yo soy tan ajeno para ti,
tan ajeno para mundo que me rodea,
que me aprieta y me ahoga
entre las manos de cualquiera
cuya indiferencia se cuela
por los huecos de la conciencia.

Y me duelo por mí
y por todos mis compañeros,
pero por mí primero.
Porque ya nadie escucha
y nadie trata de escuchar,
sordos hurgando en la basura
que en sus ombligos ocultan.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Imperfectamente único

En un mundo cada vez más exigente con lo excelente, con lo inmediato, olvidamos que las imperfecciones son las que mejor nos definen. Son las que nos muestran tal y como somos, marcando aquello que nos hace diferentes.
Y es que ser diferente en un mundo empujado por modas fugaces que invaden nuestras vidas con tendencias pasajeras y vacías, puede ser un lujo pero también una bendición. 

No es fácil alejarse de lo que la sociedad dicta y espera de ti, pero una vez decidas apostar libremente por lo que de verdad te mueve por dentro, te preguntarás por qué tardaste tanto tiempo en empezar a ser tú mismo. Y abanderar con orgullo aquello que te diferencia, aunque con ello evidencies que eres imperfecto, imperfectamente único.

lunes, 8 de agosto de 2022

El reloj dejó de palpitar

El reloj se cansó de caminar hacia adelante, de seguir un ritmo prefijado, siempre constante y preciso. Cansado de lo que se espera de él, de tantas exigencias sin poder disfrutar de un momento de descanso. Cansado de escuchar los deseos de millones de personas para que las horas pasen más rápidas o que al contrario se estire cada una de ellas como si de queso fundido se tratara, siempre a gusto del consumidor, sin tener en cuenta la carga que esto le suponía.

Ese día decidió dar un escarmiento a los humanos y comenzó a urdir un ambicioso plan. Sin apresurarse, con ese ritmo tan aprendido al que ha adaptado sus propios latidos: "Tic, tac, tic, tac". Meticuloso en su labor, ya que paciencia le sobra y si de algo dispone él es tiempo. "Tic, tac, tic, tac".

Empezó por mínimos cambios, apenas unos minutos de diferencia entre relojes. Se divertía viendo el desconcierto generado, y las razones que buscaban para explicar estas pequeñas oscilaciones del tiempo. "Un inusual desajuste electromagnético", decían unos. "Un fenómeno atmosférico desconocido", afirmaban otros. 

A medida que los días pasaban la asincronía se volvió más extrema, mezclando la noche y el día, obligando a la ciudad a despertar cuando apenas se había acostado. El malestar era generalizado y el mundo se sumió en un caos mayúsculo. Finalmente se decidió relegar al reloj de todas sus funciones, sustituyéndolo por otros métodos más automáticos y modernos, de esos que no piensan por sí mismos. El reloj había logrado su ansiado descanso, pero no sentía la satisfacción que había anticipado.

Poco a poco se fue marchitando, su corazón cada vez latía más débil, hasta que se convirtió en piedra. Una piedra fría, dura y robusta que comenzó invadiendo sus entrañas y terminó tapizando cada poro de su piel. En el último segundo, elevó en dirección al cielo una de sus manecillas, justo antes de quedar petrificada. De este modo, pasando desapercibido, el reloj pudo perpetuar el trabajo que mejor sabía hacer. Desde el anonimato y en profundo silencio seguiría marcando las horas, ahora dirigidas por el sol.


viernes, 19 de diciembre de 2014

Esperando el cambio

Pasamos gran parte de nuestra existencia esperando. Esperando un mejor trabajo, un toque de suerte, una buena o mala noticia, una señal. Esperando a esa persona que cambiará nuestra vida, o simplemente a que lleguen tiempos mejores. Pero toda espera, con el tiempo, tiene su fin. Sólo hay que estar abiertos a las oportunidades que se nos brindan, y el cambio llegará, a veces del modo menos esperado. No perdamos la esperanza.

sábado, 15 de marzo de 2014

Tras el disfraz

En ocasiones, lo que los demás ven de nosotros es un simple antifaz que poco tiene que ver con la realidad. Nos centramos en las apariencias, dejando de lado los sentimientos que afloran de gestos mucho más profundos, que muy pocos son capaces de percibir, y mucho menos de interpretar. 

Son escasas las personas que nos conocen de verdad, que se han preocupado de mirar un poco más allá de nuestro disfraz y han conseguido que derribemos esa muralla que hemos creado a nuestro alrededor. Porque tenemos miedo de sufrir, tememos que nos invadan y tememos que nos derrumben. 

Pero a veces hay que perder nuestros temores y dejar entrar a esa persona con la que podemos ser nosotros mismos, y olvidarnos de máscaras y artificios. 








jueves, 22 de agosto de 2013

Los supervivientes de las fallas

Nuestra vida se compone de infinitos elementos, pero para disfrutar de algunos es necesario desprenderse de otros. Aunque en ocasiones es difícil, hay que decidir con qué nos quedamos y qué dejamos que desaparezca tras una manta de humo, fuego y cenizas. Pasado el tiempo, todo eso que ha sobrevivido a la quema año tras año, es lo que de verdad forma parte de nosotros, convirtiéndose en una parte imprescindible de nuestra existencia.







lunes, 10 de junio de 2013

Hasta siempre

Resulta tan difícil despedirse de alguien que siempre ha estado ahí. 
Pero los recuerdos nos acompañan y puedo asegurar que nunca la olvidaremos, abuela. 

Adiós con el corazón...y gracias.


viernes, 17 de mayo de 2013

Teatro de Calle

Esta entrada va dedicada a todos esos artistas que trabajan para sacarnos una sonrisa, emocionarnos, o simplemente entretenernos durante unos minutos. A pesar de la climatología, la hora o la afluencia de público ellos están ahí, en la calle, haciendo lo que mejor saben: actuar. 

Un gran aplauso para todos ellos.







viernes, 8 de marzo de 2013

Tiempo de crisis

Crisis y paro. Creo que son las palabras más pronunciadas en estos últimos años. Y ya estoy cansada. Cansada de que algunos se llenen los bolsillos con nuestro dinero mientras otros no tienen ni bolsillos que llenar. Cansada de oír que la culpa es nuestra por haber vivido como reyes. ¿Como reyes? Alguien debería enseñarles la diferencia entre nuestro día a día y el suyo, puntualizando que lo poco que poseemos, lo hemos conseguido sin engañar ni robar a nadie.



lunes, 11 de febrero de 2013

Disfrazados

Los carnavales son muy especiales para los niños, pero esto no significa que los adultos no los podamos disfrutar.

¡Al contrario!

Debemos permitirnos un respiro. Volver a sonreir y divertirnos como lo solíamos hacer. Juguemos a ser otro.
Por un día, aprendamos de los más peques y pongamos al mal tiempo buena cara.